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Restaurante
"BLASÓN"
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platos
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Altea, Blanca cal y paraíso bohemio

Para perderse. Altea es un municipio situado en la provincia de Alicante, en la comarca de la Marina Baja. Se encuentra en la costa del Mar Mediterráneo, al norte de Benidorm y al sur de Calpe. Cuenta con 22.648 habitantes. En Altea se encuentra la facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández.

Conserva una parte del caserío municipal, con restos de un castillo y la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo. Playa, paseo marítimo y puerto son los principales atributos de esta población turística. Además, Altea cuenta con el honor de ser calificada por importantes personalidades (como artistas, políticos, cantantes, etc.) de ser una de las localidades más bonitas de la Costa Blanca, y de España en general. Cuenta también con una importante muestra de artesanía.

Entre los monumentos de la localidad destaca iglesia parroquial de Nuestra Señora del Consuelo. Es la más conocida, gracias a sus dos cúpulas de cerámica azules que deleitan la vista de todo visitante, además de ser por excelencia el emblema alteano y son llamadas 'la cúpula del Mediterráneo' por su belleza y esplendor.

El pueblo antiguo es la joya de Altea, jalonado de casas blancas, cuestas, calles empedradas, flores, comercios artesanales, locales de ambiente y restaurantes. Parece una Ibiza peninsular, pero a diferencia de aquélla conserva la tranquilidad y la clase. Junto a la Iglesia del Consuelo, se encuentra este barrio popularmente conocido como 'el Fornet'. Ésta es de la zona más hermosa de la ciudad de Altea. Se puede disfrutar de los numerosos miradores que se encuentran, ya que se sitúa en lo alto de una colina. Así como, poder disfrutar de una agradable velada cenando en uno de los tantos restaurantes, que aquí se encuentran o simplemente tomarse una copa disfrutando de la cultura de pueblo pesquero. En esta zona habitan extranjeros de diversas nacionalidades que han fijado su residencia en Altea.

El Paseo Marítimo es un lugar donde se puede pasear, disfrutando de una agradable brisa marinera, en una de las numerosas terrazas que se encuentran en el mismo, así como restaurantes de comida internacional y pizzerías.

Altea cuenta con más de 6 kilómetros de costa en que se alternan zonas de acantilado y pequeñas calas con tramos de playa. En el casco urbano, cerca del Paseo Marítimo, la playa es un pedregal. Es recomendable para los más playeros que se acerquen a la localidad de Calpe, cuyos arenales junto al Peñón de Ifach son los los mejores de la provincia alicantina. En Altea nace cada día la luz, el sol y la aventura. Una luz que ha conseguido atrapar como nadie a artistas de la talla del pintor Benjamín Palencia, quien pasó sus últimos años en la pequeña localidad alicantina, uno de los rincones más auténticos de esta parte del Mediterráneo. Y una aventura, bien arraigada en las costumbres y tradiciones de estas tierras, como lo narró en muchas de sus novelas el escritor Vicente Blasco Ibáñez.

Durante años fue refugio de pintores, escultores y ceramistas. Casi todo el año se disfruta en la zona de un clima primaveral.

Altea ha sido conocida durante años como el paraíso de los artistas, ya que aquí han buscado refugio desde siempre poetas, cantantes, pintores, escultores y ceramistas venidos de todos los rincones del mundo como Eberhard Schlotter o españoles tan conocidos como Marisol, Rafael Alberti, Vicente Blasco Ibáñez Francisco, Josh Rouse. Sus calles descienden lentamente hacia el mar, y las pequeñas casas pueblerinas, encaladas desde su construcción, hacen de ella un lugar óptimo para el descanso vacacional.