Crea tu página Web GRATIS en un instante, de forma fácil y profesional con tu Dominio y Hosting
Crear mi Web
 
 
 
 
Curiosidades
Diccionario de Cocina
Origen de la cocina
Trucos y Consejos
 
Paginas web amigas
 
Eventos
Festival Gastronomico
Salón Gourmet
Viajes
 
Embutidos y Quesos
Frutas y Verduras
Productos Gourmet
Productos Orientales
 
Curiosidades
Diccionario del Vino
La Cata
Maridajes
MundoSumiller
Vinos y Bodegas
 
Ensaladas
Entrantes
Postres
Primeros platos
Salsas
Segundos Platos
Tapas
 
Curiosidades
La Alimentación y los Examenes
Origen de la cocina
Tecnicas de cocina
 
 
 
 
Restaurante
"BLASÓN"
calidad
precio
servicio
instalaciones
platos
votos : 104
 
Cómo elegir en un restaurante

Lo primero que hay que decir sobre la elección del vino en un restaurante es que se trata de un asunto bien complicado. No quiero exagerar, pero tampoco mentir.


Para acertar con la elección del vino en un restaurante, es casi ineludible un cúmulo de experiencia y desde luego conocimiento que raramente encontrarán espacio en el breve lapso que existe para la escogencia.


Además de la limitación del tiempo, casi siempre, el bullicio circundante y un mesero o sumiller ansiosos, fácilmente pueden empujarnos a la precipitación.


Pero bueno, bien vale la pena el esfuerzo, porque en una cena, en una comida, la diferencia entre un vino bueno y un vino malo es de una absoluta radicalidad, y por lo tanto, puede tener consecuencias que vayan más allá de la simple apreciación del paladar.


Generalmente los restaurantes con una mezcla de ambición o autoestima, suelen tener cartas de vinos largas y complejas.


En mi opinión, a veces muy largas y complejas, lo que hace que no resulte siempre fácil manejar ese verdadero atlas que le dan a uno.


La lectura de una carta de vinos lleva varios minutos de silencio reconcentrado, y por eso mismo es importante, educado y hasta caritativo no olvidarse de mirar de cuando en cuando a la persona que esté con nosotros.


En fin, dejemos este tono pesimista y reparemos en una de las mayores misericordias del vino: cuanto más tome, más mejorará su tino y tacto de escogencia.


En todo caso, en la elección del vino, conviene tener por guías la desconfianza y el cálculo. En el primer caso, dude del mesero si vuelve insistente con un vino, aunque también dele el beneficio de la duda, si su cálculo es más bien monetario.


Dificultades son de cuatro tipos


Primero atmosféricas, es decir, relacionadas con el tiempo y la ubicación, es concreto el sitio escogido, el restaurante y el entorno en el cual deberá tomar la decisión de qué botella pedir para traer hasta su mesa.


Luego, endógenas; esto quiere decir, cuán optimista está su billetera o cartera ese día, en combinación desde luego con los mandatos de la ansiedad o el capricho del momento.


También exógenas o de quién se ha hecho acompañar para disfrutar de un vino.


Y aquí hay una subdivisión, pues no es lo mismo tener la compañía tumultuosa de amigos con poca disposición a las finuras del paladar que la presencia de un amigo para la charla trascendente, y desde luego la compañía de una pareja cuya resistencia moral habría que doblegar.


Por último, están las dificultades concomitantes, es decir, aquellas que combinan las atmosféricas, las endógenas y las exógenas.


Ahora bien, mejor de cabeza a lo práctico. Lo cierto es que como en los exámenes tipo test, aquello que nos suena bien en una carta de vinos es muy posible que sea un acierto y una buena elección.


En todo caso y como una discreta recomendación, no elija el vino como se elige un perfume, es decir, no por el nombre necesariamente, porque el vino no nos va a hacer más guapos o guapas ni más irresistibles.