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La marca de garantía patrocinará Titirimundi por segundo año consecutivo

La consejera de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León, Silvia Clemente, y el director del Festival Internacional de Teatro de Títeres de Segovia, Titirimundi, Julio Michel, firmaron hoy en Segovia un acuerdo por el que la marca de garantía 'Tierra de Sabor' se compromete a patrocinar la XXV edición de este festival, como ya sucediera el año pasado.

El teatro de títeres, de muñecos y de sombras se encuentra entre las expresiones más antiguas de nuestra cultura.

Cada civilización tiene, en sus raíces teatrales y literarias, formas dramáticas ligadas al teatro de animación que, con los siglos, han evolucionado según modalidades diversas y extraordinarias. Baste pensar en las diversas variantes nacidas en el Medioevo, desde las representaciones sacras a los misterios, o los Belenes realizados con muñecos, títeres y estatuas articuladas.

El intercambio entre el teatro oficial y el de animación ha sido siempre fecundo y multiforme. Por ejemplo, desde la Edad Media, la máscara pasó de una forma teatral a otra, enriqueciéndose y absorbiendo rasgos de diferentes escenarios. Entre los muchos encantos del teatro de animación, particularmente lo que siempre me ha fascinado es la comicidad, sobre todo la de las marionetas: grandilocuente, paradójica, inteligente y eficaz. Una comicidad que no aborda sólo la gesticulación, que es, no obstante, un lenguaje propio y fundamental de este tipo de teatro, sino también de la palabra, la situación dramática y escénica, volviéndose a menudo una crítica feroz y exagerada, pero sin que nunca sea el fin en sí misma.

Los muñecos son, en sí, una síntesis del actor, centrada ya sea sobre la ilusión del movimiento o sobre su exasperación. Pero no solo: En el teatro de figura convergen todos los leguajes teatrales en una forma muy intensa y esencial. Es por esto por lo que considero que los títeres son una grandísima fuente de inspiración. Me ocurre con la marioneta lo mismo que me sucede con la pintura: en los momentos en los que me bloqueo y no acierto a seguir con mi trabajo, razono creando una secuencia de un espectáculo de marionetas, por síntesis, como si fuera un boceto, del mismo modo que, por síntesis, realizo marionetas pintando en ellas situaciones escénicas. Y es entonces cuando se diluye la madeja dramática.

Las marionetas han estado presentes y continúan estándolo en mi profesión. Naturalmente, esto se lo debo en gran parte a Franca, a la tradición de su familia, que ella ha sabido conservar y amar. Como inciso diré que los Rame (la familia de mi esposa), en un cierto periodo de su vida, gestionaron con gran éxito una compañía de marionetas, después de trabajar en el teatro de actor desde hace más de sesenta años.

Desde mis primeros espectáculos he utilizado los muñecos o los títeres. Comenzando por Grande pantomima con pupazzi piccoli e medi, donde la mitad de los personajes eran interpretados por marionetas. La última experiencia con guiñol ha sido la puesta en escena, con Franca y Giorgio Albertazzi, del espectáculo Il diavolo con le zinne.

Para concluir, quiero recordar que en el caso de la Grande pantomima utilizamos no solamente muñecos, sino también marionetas a la manera catalana y otras enormes de más de tres metros de altura. En este caso se demostraba que al romper la uniformidad de los medios expresivos se producía un grandísimo valor teatral, no previsto ni siquiera por nosotros, que lo habíamos ideado.

Como habréis comprendido, amo los títeres, […] y es para mí una oportunidad expresar en voz alta la alegría que, por todo el mundo, artistas y creadores sienten cada día cuando actúan con títeres y formas animadas.

Dario Fo
Premio Nobel de Literatura 1997

(Mensaje escrito con ocasión del Día Mundial del Teatro de Títeres organizado por la Asociación Internacional de Marionetas, UNIMA, en 2005)